
La construcción de un paso elevado que facilitara la comunicación entre las zonas Este y Oeste de la capital se planteó como una necesidad causada por la rápida expansión urbana experimentada por Madrid a finales de la década de los cincuenta y el incremento de tráfico que ello conllevaba.

Inaugurado el paso elevado en 1970, pronto surge la idea de crear un museo de escultura moderna en la zona inferior del mismo de las muchas conversaciones mantenidas por los ingenieros y el artista Eusebio Sempere.